México puede fortalecer su posición en el comercio marítimo mundial mediante una estrategia que combina infraestructura portuaria, conexiones multimodales y proyectos interoceánicos. El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, afirmó este jueves que el país avanza en esa dirección y mantiene un papel relevante como proveedor y receptor de mercancías, tanto dentro de la región como en las rutas globales.
En entrevista con EFE, Domínguez señaló que la reconfiguración de las rutas marítimas internacionales ha abierto posibilidades para los países que cuentan con infraestructura y conectividad suficientes. México, de acuerdo con su valoración, se encuentra entre los países que pueden aprovechar ese escenario a partir de los desarrollos que impulsa en sus puertos y corredores logísticos.

Los conflictos modifican las rutas tradicionales
La declaración del secretario general de la OMI se produce en un contexto de alteraciones en el transporte marítimo internacional. Según explicó, crisis como la guerra en Irán, los bloqueos y los ataques registrados en el mar Rojo han obligado a cambiar trayectos que durante años fueron utilizados de manera habitual por las embarcaciones comerciales.
Entre los puntos señalados por Domínguez se encuentran los problemas relacionados con el estrecho de Ormuz, una zona cuya situación ha afectado la circulación marítima. El funcionario sostuvo que estas circunstancias “abren posibilidades” para los países capaces de ofrecer alternativas logísticas mediante puertos, conexiones terrestres y enlaces entre distintos espacios marítimos.
El Corredor del Istmo, en el centro de la estrategia
Dentro de los proyectos mexicanos mencionados aparece el Corredor del Istmo de Tehuantepec, concebido para conectar el océano Atlántico con el Pacífico a través de la parte más estrecha del territorio nacional. La iniciativa integra componentes ferroviarios, portuarios y multimodales con el objetivo de facilitar el traslado de mercancías entre ambas costas.
El corredor busca competir en la región con el canal de Panamá como opción para el movimiento interoceánico de carga. La OMI considera que este tipo de infraestructura puede reforzar la posición de México en las cadenas logísticas, aunque el alcance de ese posible crecimiento dependerá de la evolución de las rutas y del funcionamiento de las conexiones previstas.
Domínguez indicó que la organización continúa ofreciendo capacitación técnica a México cuando el país la solicita. También destacó la participación mexicana en la elaboración de normas marítimas internacionales, ámbito en el que comparte experiencias acumuladas dentro del sector.
El secretario general de la OMI no estimó cuánto podría crecer el comercio marítimo mexicano como consecuencia de las inversiones portuarias y de la nueva configuración de las rutas globales. Se limitó a señalar que las cifras de los puertos mexicanos “hablan por sí solas”, mientras el país intenta consolidar su papel en el comercio regional y mundial.
