El exceso de riego es la causa más frecuente del amarilleo en la Monstera deliciosa de interior, según el Missouri Botanical Garden. La prevención comienza con un sustrato aireado, macetas con drenaje y riegos solo cuando se hayan secado los primeros centímetros de tierra.

Raíces oscuras, blandas o con mal olor pueden indicar pudrición. En ese caso, se deben retirar las partes afectadas, renovar el sustrato por una mezcla más porosa y reducir de inmediato la frecuencia o el volumen de agua.
La Royal Horticultural Society recomienda luz intensa e indirecta, temperaturas estables de 18 a 25 °C y evitar corrientes frías. El sol directo puede provocar manchas amarillas y bordes marrones; la falta de luz también reduce el vigor y el color del follaje. En ambientes secos, la humedad puede reforzarse con humidificador, pulverizaciones o una bandeja con grava húmeda.
La Penn State Extension aconseja fertilizar cada dos semanas durante la temporada de crecimiento y espaciar la aplicación en invierno. Un fertilizante equilibrado ayuda a prevenir carencias, pero el exceso de sales puede quemar los bordes. El agua muy dura y un pH elevado también pueden limitar la absorción de hierro y magnesio.
La Universidad de Florida distingue la pérdida natural de hojas viejas del amarilleo problemático: si las hojas jóvenes siguen verdes, puede tratarse de senescencia. Si el cambio avanza rápido o alcanza brotes nuevos, conviene revisar riego, sustrato, luz y plagas como cochinillas, pulgones, escamas o arañas rojas.
