El espectáculo “Maroma”, creado por la compañía Idiotas Teatro en colaboración con Pasatono Orquesta, vuelve a Oaxaca tras su estreno en julio de 2025 y una temporada en el Pabellón Escénico del Bosque de Chapultepec. Las cuatro funciones programadas se realizarán los días 21 y 22 de julio en el espacio cultural de la Ex Hacienda San José, en Santa María Atzompa, a las 17:00 y 22:00 horas. Esta nueva presentación busca rendir homenaje a la tradición maromera de la región Mixteca, considerada por sus creadores como extinguida o en vías de extinción.
La obra se inspira en los antiguos acróbatas, payasos, músicos y poetas ambulantes que recorrían las comunidades oaxaqueñas. Su figura central es Manuel Montes, payaso emblemático que durante décadas representó esa práctica acrobática, sincrética y festiva. Además de la puesta en escena, la producción incorpora obra del artista oaxaqueño Sergio Hernández y combina recursos como teatro de sombras, títeres y la música en vivo de Pasatono Orquesta.

Contexto histórico de la maroma en la Mixteca
La maroma formó parte del paisaje cultural de varias comunidades mixtecas durante buena parte del siglo XX. Consistía en espectáculos itinerantes que combinaban acrobacias en trapecio y cuerda floja con números de payasos y música local. Estos grupos ambulantes no solo entretenían, sino que también servían como vehículo de transmisión de relatos comunitarios y formas de religiosidad popular. Con el paso de las décadas, la migración, la llegada de medios masivos de entretenimiento y la transformación de las economías rurales redujeron drásticamente su presencia hasta hacerla prácticamente invisible en la región.
El montaje no pretende reconstruir la maroma original, sino generar una resignificación teatral que permita al público actual reconocer su valor simbólico. Los directores Fernando Reyes y Cristian David han señalado que la obra dialoga con la ausencia: lo que se muestra es una maroma fantasma, un recuerdo activado mediante convenciones escénicas contemporáneas. Esta estrategia evita la nostalgia pura y propone, en cambio, un espacio de encuentro vivo entre espectadores y memoria cultural.
Elementos de la puesta en escena
La dirección escénica integra música en vivo, manipulación de sombras y títeres para construir un relato que trasciende la mera representación histórica. Pasatono Orquesta aporta una capa sonora que fusiona instrumentos tradicionales con estructuras contemporáneas, reforzando la idea de continuidad entre pasado y presente. El uso del teatro de sombras permite evocar tanto las figuras de los antiguos maromeros como las tensiones de una tradición que ya no se practica de forma cotidiana.
Las funciones anteriores, tanto en Oaxaca como en la Ciudad de México, registraron una respuesta favorable del público. Los directores destacan que varios maromeros contemporáneos asistieron a las presentaciones y reconocieron en la obra un reflejo respetuoso de su experiencia. Esta acogida ha motivado la programación de nuevas fechas, aunque todavía no se han confirmado giras adicionales más allá de julio.
Perspectivas sobre la preservación cultural
El regreso de “Maroma” plantea preguntas relevantes sobre cómo las artes escénicas pueden contribuir a la memoria de prácticas que han desaparecido de la vida comunitaria. Mientras algunos observadores consideran que cualquier intento de revivir tradiciones extintas corre el riesgo de folklorizarlas, otros ven en producciones como esta una forma legítima de mantener vivo el conocimiento sobre oficios y expresiones que de otro modo quedarían reducidos a referencias bibliográficas.
Los responsables de la obra insisten en que su objetivo no es sustituir la maroma original, sino generar un acontecimiento teatral que invite al público a reflexionar sobre lo que se ha perdido y sobre las posibilidades de resignificar ese vacío. La combinación de recursos técnicos y la presencia de música en vivo buscan crear una experiencia sensorial que trascienda el formato documental.
Expectativas para las próximas funciones
Con cuatro representaciones programadas en un espacio cultural de Santa María Atzompa, la compañía espera consolidar el interés generado en temporadas previas. Tanto Reyes como David han expresado su confianza en que la respuesta del público permita ampliar el número de funciones en el futuro. La obra, al situarse en un territorio cercano a las comunidades donde la maroma tuvo mayor vigencia, ofrece una oportunidad particular para que espectadores locales establezcan un vínculo directo con el material escénico.
La programación de horarios vespertinos y nocturnos busca atender distintos perfiles de audiencia, desde familias hasta espectadores especializados en teatro contemporáneo. Hasta el momento no se han anunciado descuentos especiales ni paquetes, aunque la venta de boletos se realizará a través de los canales habituales de la Ex Hacienda San José.
