En menos de cuatro años, el colectivo Las Panas transformó un local en obra negra del centro de Ciudad de México en un espacio terapéutico y económico para mujeres y disidencias víctimas de violencia de género. El proyecto, que combina talleres de panadería con apoyo comunitario, enfrenta ahora su propio desplazamiento: el inmueble será demolido en noviembre para dar paso a viviendas nuevas.

Gentrificación acelerada por el Mundial
La alcaldía Cuauhtémoc ha perdido comercios locales y tejido social por el avance de inmobiliarias y megaproyectos vinculados al Mundial. Las Panas, que dependen de fondos propios sin apoyo estatal, deberán reubicarse en zonas más alejadas donde el alquiler resulta prohibitivo. El desalojo evidencia cómo estos proyectos sociales quedan expuestos cuando el suelo se valoriza.
Resistencia y continuidad
Aunque el cierre genera duelo colectivo, las fundadoras destacan que el proyecto nunca buscó ser indispensable. Prevén una despedida el Día de Muertos y confían en que la comunidad reorganizará sus propias formas de resistencia en los márgenes de la ciudad. La panadería deja así un modelo replicable más que un vacío permanente.
