El Gobierno de Ecatepec detectó cerca de dos kilómetros de cavernas bajo la avenida Adolfo López Mateos, conocida como avenida R1, mientras realizaba las revisiones previas al reencarpetamiento de esta importante vialidad. Algunas de las oquedades alcanzan hasta seis metros de altura, una dimensión que convierte el hallazgo en un problema de seguridad estructural y no únicamente en una obra de mantenimiento superficial.
La alcaldesa Azucena Cisneros Coss informó que las cavidades estarían relacionadas con el deterioro y el colapso de redes de drenaje ubicadas bajo la avenida. Con el paso del tiempo, las fugas y la pérdida de soporte del subsuelo habrían provocado el desgaste del terreno y la formación de espacios vacíos debajo de la carpeta asfáltica. La situación representa un riesgo para automovilistas, peatones, comerciantes y habitantes de las colonias conectadas por esta ruta.
Una vialidad estratégica expuesta por el deterioro subterráneo
La avenida R1 tiene aproximadamente 11 kilómetros de longitud y atraviesa 26 colonias de Ecatepec. Su importancia no depende solamente del flujo vehicular: también funciona como corredor de conexión para miles de personas que se desplazan diariamente entre zonas habitacionales, áreas comerciales y otros puntos del municipio. Cualquier intervención prolongada tendrá efectos directos sobre los tiempos de traslado y las actividades económicas instaladas a lo largo de la vía.
La vialidad fue construida durante la década de 1960 y, de acuerdo con la presidenta municipal, ha recibido poco mantenimiento durante varios años. Esa antigüedad ayuda a explicar por qué una obra prevista inicialmente como renovación del pavimento terminó revelando fallas en componentes que no son visibles desde la superficie. El estado del drenaje, en particular, muestra que el desgaste de la avenida podría estar vinculado con una infraestructura hidráulica que llegó al límite de su vida útil.

El hallazgo cambia el alcance de la obra
Los trabajos de reencarpetamiento comenzarán formalmente el 6 de septiembre y forman parte de un proyecto de renovación integral calculado en 500 millones de pesos. Sin embargo, la eliminación de las cavernas y la sustitución del drenaje afectado en los dos kilómetros identificados requerirían alrededor de 100 millones de pesos adicionales, según la estimación municipal.
La diferencia entre ambas cifras refleja la complejidad del problema. Reponer el pavimento permitiría mejorar temporalmente la circulación, pero no resolvería las causas del hundimiento si permanecen las filtraciones o los tramos colapsados del drenaje. Antes de colocar una nueva superficie será necesario determinar la extensión real de las oquedades, estabilizar el suelo y garantizar que las tuberías puedan operar sin provocar nuevos daños.
La estimación de 100 millones de pesos todavía puede modificarse conforme avancen las inspecciones. Las cavernas localizadas hasta ahora podrían no representar la totalidad de las afectaciones, especialmente en una avenida extensa y construida hace más de seis décadas. Por ello, el costo final dependerá de los estudios técnicos, del número de redes que deban reemplazarse y de las medidas necesarias para mantener la circulación durante la obra.
Gestiones ante los gobiernos estatal y federal
Cisneros Coss señaló que buscará el respaldo de la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para atender la emergencia. La solicitud de apoyo responde a que el municipio enfrenta una intervención de gran magnitud para sus capacidades presupuestales ordinarias, mientras que la avenida cumple una función regional que rebasa a las colonias directamente afectadas.
La coordinación entre los distintos niveles de gobierno será determinante para evitar que la rehabilitación se limite a una reparación parcial. El drenaje es una infraestructura cuya operación impacta en la seguridad vial, la salud pública y la prevención de inundaciones. Si las redes permanecen dañadas, las lluvias podrían acelerar la erosión del subsuelo y generar nuevos hundimientos incluso después de concluido el reencarpetamiento.
El riesgo inmediato y las decisiones pendientes
El principal desafío consiste en proteger a la población mientras se define el proyecto técnico. La presencia de huecos de hasta seis metros de altura obliga a revisar la capacidad de carga de la avenida y de las zonas colindantes. También será necesario establecer perímetros de seguridad, ajustar la circulación y comunicar con precisión los cierres o desvíos para reducir accidentes y afectaciones innecesarias.
El caso de la avenida R1 expone un problema frecuente en las grandes zonas urbanas: las fallas más costosas pueden encontrarse debajo de la infraestructura que todavía parece funcional. La superficie deteriorada es visible y políticamente urgente, pero las redes de drenaje y las condiciones del suelo determinan si una renovación será duradera. En Ecatepec, la obra anunciada para mejorar el tránsito deberá convertirse también en una intervención de infraestructura subterránea.
El municipio prevé que el remozamiento integral concluya a finales de 2026, aunque la detección de las cavernas puede modificar los tiempos y las etapas previstas. Mientras continúan las gestiones para obtener recursos, el avance de los estudios será clave para saber si los dos kilómetros identificados son un problema localizado o una señal de daños más amplios a lo largo de los 11 kilómetros de la avenida.
