La proximidad de Guadalajara como sede del Mundial 2026 ha puesto en primer plano una estructura que permanece prácticamente invisible para la mayoría de los habitantes de la zona metropolitana. Ixtepete, ubicada en Zapopan, representa uno de los pocos vestigios arquitectónicos prehispánicos que se conservan dentro del tejido urbano actual. Su existencia plantea preguntas sobre cómo las ciudades contemporáneas integran o ignoran los testimonios de ocupaciones anteriores.

El basamento principal fue construido entre los años 650 y 750 d.C. por grupos asociados a la Tradición Grillo, una entidad cultural que ocupó el occidente de México siglos antes de la expansión mexica. Los especialistas del INAH han documentado al menos siete etapas constructivas superpuestas, separadas por intervalos cercanos a los 52 años. Este patrón coincide con el ciclo calendárico mesoamericano conocido como xiuhmolpilli, lo que sugiere una planificación deliberada vinculada a observaciones astronómicas.
Semejanzas y diferencias con Teotihuacán
La forma escalonada del basamento recuerda la Pirámide del Sol de Teotihuacán, aunque las dimensiones y técnicas constructivas difieren de manera sustancial. Mientras la estructura teotihuacana alcanza casi 65 metros de altura, el basamento de Ixtepete presenta una escala mucho más reducida y utiliza sistemas de relleno y revestimiento adaptados a los materiales locales. Esta similitud formal ha llevado a algunos investigadores a plantear posibles contactos o influencias entre las tradiciones del occidente y el centro de México, aunque las evidencias directas siguen siendo limitadas y objeto de debate académico.
El emplazamiento actual, a pocos metros de la intersección entre Avenida Mariano Otero y el Anillo Periférico, ilustra el proceso de expansión urbana que ha caracterizado a Guadalajara desde mediados del siglo XX. Lo que alguna vez formó parte de un paisaje más extenso de asentamientos ahora se encuentra rodeado por vialidades de alto tráfico y zonas habitacionales. Esta condición plantea desafíos concretos para la conservación, especialmente en lo referente a vibraciones del suelo, drenaje pluvial y acceso controlado de visitantes.
Accesibilidad y contexto durante el Mundial
Durante el torneo de 2026, los aficionados que se desplacen a Guadalajara contarán con una opción de visita de baja intensidad que no requiere desplazamientos largos. El sitio se encuentra dentro del área metropolitana y puede alcanzarse mediante transporte público o vehículos particulares. Sin embargo, las autoridades del INAH no han anunciado medidas especiales de aforo o señalización para el periodo del evento deportivo, por lo que los visitantes deberán ajustarse a las condiciones habituales de operación del recinto.
El valor del lugar radica menos en su monumentalidad que en la posibilidad de observar, en un contexto urbano denso, evidencias de una ocupación sistemática del territorio que antecede en más de mil años a la fundación de la ciudad colonial. Esta yuxtaposición invita a reflexionar sobre la continuidad del poblamiento humano en el valle de Atemajac y sobre las decisiones que determinan qué vestigios se preservan y cuáles quedan sepultados bajo la infraestructura moderna.
Consideraciones para la visita
El recorrido por Ixtepete no exige equipo especializado ni largas caminatas. El área abierta permite observar las distintas etapas constructivas desde plataformas accesibles, aunque la información interpretativa disponible en el sitio sigue siendo limitada. Los interesados pueden complementar la visita con la consulta de publicaciones del INAH sobre la Tradición Grillo y los estudios de cronología cerámica realizados en la región.
La presencia de este basamento dentro de Zapopan también pone de relieve la necesidad de políticas urbanas que reconozcan el patrimonio arqueológico como un componente más del paisaje metropolitano, en lugar de tratarlo como un elemento aislado. Hasta ahora, la protección legal del sitio ha impedido su desaparición, pero la presión inmobiliaria y la expansión de vialidades continúan siendo factores que requieren vigilancia constante por parte de las instancias responsables.
Para quienes asistan al Mundial y busquen experiencias que trasciendan los estadios, Ixtepete ofrece un ejemplo concreto de cómo el pasado prehispánico permanece presente, aunque discretamente, en una de las ciudades más dinámicas del país. Su visita no sustituye los recorridos por zonas arqueológicas de mayor extensión, pero proporciona una perspectiva inmediata sobre la profundidad temporal del territorio jalisciense.
