El Museo Extremño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (Meiac) acoge hasta el 30 de septiembre la muestra “Mirar para ver lo ausente”, un proyecto conjunto con el Museo Vostell-Malpartida que empareja 24 obras de sus fondos con igual número de textos literarios. La iniciativa busca que las piezas plásticas y las creaciones poéticas o en prosa dialoguen directamente, revelando capas que trascienden lo material.

El comisario Jaime Covarsí explica que el título exige una mirada activa: más allá de las cualidades formales, cada obra guarda un sentido que solo se conquista al reconocer lo que no está explícito. Esta premisa convierte la exposición en un ejercicio de interpretación compartida entre artistas visuales y escritores contemporáneos de distintas generaciones.
Colaboración institucional como estrategia
Las intervenciones del secretario general de Cultura, José Luis Gil Soto, y de las direcciones de ambos museos subrayan que la cooperación ya no es opcional. Al poner en contacto colecciones permanentes de dos centros extremeños, la muestra demuestra que el intercambio de fondos multiplica el alcance interpretativo sin necesidad de grandes inversiones. Las 24 obras seleccionadas abarcan desde Yoko Ono y Wolf Vostell hasta creadores regionales como Juan Barjola o Antonio Saura, mientras los textos provienen de poetas como Jordi Doce, Ada Salas y Basilio Sánchez.
El formato —una pieza visual acompañada de un texto específico— evita la mera ilustración y genera un circuito de lectura recíproca. Esta estructura revela que la colaboración entre museos puede producir conocimiento nuevo sin alterar las obras originales, un modelo replicable en otras regiones con recursos limitados.
