La ENSANUT Continua 2024 reportó que 14.1% de las niñas y los niños mexicanos de 0 a 4 años presentó baja talla para la edad durante 2020-2024, un indicador de desnutrición crónica. La proporción es menor al 26.9% registrado en 1988, pero supera el 13.6% de 2012.

La brecha más marcada se observa en hogares donde se habla lengua indígena: la prevalencia alcanza 28.2%, frente a 12.6% en hogares no hablantes. También es mayor entre el tercio de menor Índice de Condiciones de Bienestar, con 18.9%, que en el tercio de mayor bienestar, con 9.3%.
Por región, Península registró 21% y Pacífico-Sur 20.3%, mientras Pacífico-Norte presentó 5.9%. La baja talla fue de 16.7% en localidades rurales y de 13.2% en urbanas; además, descendió de 15.6% entre hijos de madres con educación básica o menor a 9.4% cuando la madre tenía estudios superiores.
El mismo levantamiento ubicó el bajo peso para la edad en 4.1% y la emaciación, indicador de desnutrición aguda, en 1.3%. La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes obliga a las autoridades a coordinar acciones para combatir la desnutrición crónica y aguda.
La REDIM plantea revisar la calidad de alimentos entregados mediante programas públicos y reforzar estrategias de educación alimentaria, disponibilidad y cercanía de productos nutritivos, especialmente en contextos indígenas.
