El euro cierra en 27,82 pesos cubanos mientras persisten las tensiones de la economía

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El euro cerró este 1 de septiembre en 27,82 pesos cubanos, una baja de 0,42% frente a los 27,94 pesos registrados al término de la jornada anterior. El movimiento supone una variación moderada en la cotización diaria, pero se produce en un escenario económico marcado por la escasez de divisas, una elevada presión sobre los precios y las dificultades estructurales que enfrenta la economía cubana.

De acuerdo con los datos de cierre, la moneda europea también acumuló una caída de 0,42% durante la última semana y un descenso de 1,36% en comparación con el mismo período del año anterior. La cotización ha mostrado una tendencia negativa en los últimos días, con una jornada consecutiva de retroceso. Aunque el ajuste es limitado, la evolución del tipo de cambio adquiere relevancia en un país donde las monedas extranjeras tienen un papel creciente en el consumo, las remesas, la actividad privada y el acceso a bienes importados.

Una variación acotada en un mercado de referencia sensible

La volatilidad observada para el euro se ubicó en 5,11%, por debajo de la referencia de 5,91%. Esta diferencia indica que la variación reciente ha sido algo menor que la registrada, en promedio, durante el período de comparación. Sin embargo, una volatilidad inferior no elimina la incertidumbre que rodea al mercado cambiario cubano, donde las cotizaciones son seguidas con atención por hogares y empresas ante la limitada disponibilidad de moneda fuerte.

El comportamiento del euro debe leerse dentro de una dinámica más amplia que no depende exclusivamente de la relación entre ambas monedas. En Cuba, la demanda de divisas está vinculada a la compra de productos importados, el pago de servicios, los viajes, la actividad turística y las operaciones de quienes reciben ingresos desde el exterior. Por ello, pequeñas oscilaciones en las referencias cambiarias pueden tener efectos sobre expectativas de precios y decisiones de ahorro, especialmente cuando persisten restricciones de oferta en el mercado formal.

La economía cubana combina un sistema monetario oficial con una demanda de divisas que ha favorecido la expansión de circuitos informales. Esa coexistencia dificulta que una cotización aislada describa por completo el poder de compra efectivo de la población. También explica por qué el seguimiento de las monedas extranjeras se ha convertido en un indicador cotidiano para sectores que necesitan planificar gastos, reponer inventarios o calcular costos asociados a insumos importados.

La previsión oficial para 2026

El Gobierno cubano proyecta un crecimiento económico de 1% para 2026. La meta coincide con la previsión formulada para el año anterior, que no pudo cumplirse debido a la contracción del Producto Interno Bruto. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha advertido que el país operará en un contexto de “economía de guerra”, en referencia a un entorno de amenazas, riesgos y tensiones que, según las autoridades, podrían profundizarse durante el próximo año.

La expectativa oficial se apoya en una posible mejora del turismo y de los servicios exportables, entre ellos los servicios médicos, históricamente relevantes para la captación de divisas. El cumplimiento de esa previsión dependerá, no obstante, de que esos sectores generen ingresos suficientes y de que puedan sortear las limitaciones financieras, energéticas y logísticas que han afectado a la actividad económica en los últimos años.

En materia de precios, el Ejecutivo prevé que la inflación del mercado formal alcance 10% en 2026. De concretarse, representaría una reducción de poco más de cinco puntos porcentuales respecto de la inflación interanual de 14,07% reportada al cierre de 2025. La desaceleración prevista aliviaría parcialmente la presión sobre los ingresos de los hogares, pero no revertiría por sí sola la pérdida de poder adquisitivo acumulada tras varios años de aumentos significativos en la cesta de bienes y servicios.

Déficit, escasez y necesidad de inversión

El presupuesto contempla un déficit fiscal de 74.500 millones de pesos cubanos para 2026, equivalente a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial aplicable a empresas. La cifra es similar a la estimada para el año precedente y evidencia la persistencia de un margen fiscal limitado. El reto para las autoridades consiste en financiar las necesidades públicas sin añadir más presión a los precios ni agravar los desequilibrios monetarios.

Las autoridades han reconocido que continúan los problemas de abastecimiento de productos básicos, los apagones, la inflación, la creciente dolarización y la emigración. Estos factores están interrelacionados: la escasez eleva los costos y fortalece la demanda de divisas; la falta de recursos financieros restringe importaciones y mantenimiento de infraestructuras; y la salida de población en edad laboral reduce capacidades productivas y de consumo interno.

Entre 2020 y 2024, la economía cubana acumuló una contracción de 11%. Solo en 2024, el PIB retrocedió 1,1%, en el segundo año consecutivo de caída. Ese desempeño convierte la previsión de expansión para 2026 en una meta exigente, porque requiere pasar de una economía que ha perdido tamaño a una recuperación sostenida. La mejora del turismo y de las exportaciones de servicios podría contribuir a ese objetivo, aunque su impacto dependerá de la entrada efectiva de divisas y de su canalización hacia la producción nacional.

El peso tras la unificación monetaria

El peso cubano es la moneda de curso legal en Cuba y se divide en 100 centavos. Desde el 1 de enero de 2021 dejó de circular el peso cubano convertible, conocido como CUC, tras la entrada en vigor de la unificación monetaria. El denominado “Día Cero” eliminó la dualidad monetaria formal, aunque no resolvió la brecha entre la disponibilidad de pesos y la demanda de monedas extranjeras.

Antes de la unificación, el CUC ocupaba un lugar central en numerosas operaciones y mantuvo una relación de paridad con el dólar, con ajustes e impuestos aplicados en distintos períodos. La reforma de 2021 buscó simplificar el sistema, pero coincidió con una coyuntura de menor actividad turística, restricciones externas, caída de ingresos por exportaciones y dificultades para acceder a financiamiento. Esas condiciones hicieron más compleja la transición y reforzaron el valor de referencia de las divisas para una parte importante de la economía.

El Gobierno ha señalado que atraer inversión extranjera es una prioridad y ha prometido un entorno más dinámico y transparente para los inversores, con mayores facilidades y garantías. La efectividad de esa estrategia será clave para ampliar la capacidad productiva, aliviar restricciones de oferta y generar ingresos externos. Mientras tanto, el cierre del euro en 27,82 pesos cubanos refleja un ajuste diario limitado, pero inserto en una economía donde la estabilidad cambiaria continúa estrechamente ligada a la disponibilidad de divisas y a la evolución de los desequilibrios internos.

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