Movimiento Ciudadano, bajo el liderazgo de Dante Delgado Rannauro, mantiene una posición que el autor Manuel Díaz describe como la continuidad transformada de redes políticas formadas en el PRI. Según esa lectura, el partido funciona a la vez como opción electoral para figuras desplazadas de otras fuerzas y como espacio de interlocución con sectores del obradorismo, sin romper por completo los vínculos construidos durante décadas por su fundador.

La trayectoria de Delgado permite seguir ese proceso desde su formación priista hasta la creación de una fuerza propia. Antes de dejar el partido, fue parte del grupo político de Fernando Gutiérrez Barrios, uno de los personajes más influyentes de Veracruz y figura central de las estructuras de seguridad e inteligencia del antiguo régimen. Delgado coordinó su campaña por la gubernatura y más tarde ocupó cargos clave en la administración estatal.
1988-1992: el paso por el gobierno de Veracruz
Delgado fue secretario de Gobierno y gobernador interino de Veracruz entre 1988 y 1992. Asumió el cargo cuando Gutiérrez Barrios dejó la gubernatura para incorporarse como secretario de Gobernación en el gobierno de Carlos Salinas. Durante esa etapa coincidió con otros políticos priistas que posteriormente gobernarían el estado, entre ellos Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes Linares.
Su actividad no quedó limitada a Veracruz. También participó en la operación política nacional del PRI y fue secretario de Organización durante la campaña presidencial de Ernesto Zedillo. El cambio de grupos dentro del poder tras el fin del salinismo alteró los equilibrios de los que provenía una parte de su carrera política.
1995: renuncia y encarcelamiento
En 1995, Dante Delgado renunció al PRI. Diez días después fue encarcelado por acusaciones de corrupción. Pasó aproximadamente un año en prisión, pero continuó en la actividad política al salir. En vez de regresar a las estructuras partidistas de las que se había separado, comenzó a organizar una plataforma propia.
El episodio abrió una nueva etapa en su carrera. La ruptura con el PRI no implicó, según el planteamiento de Díaz, el abandono de la experiencia política acumulada dentro de ese sistema. Delgado conservó relaciones, cuadros y capacidad de negociación que después serían útiles para levantar una organización electoral distinta.
1998 y 1999: nace Convergencia
En 1998 solicitó ante el entonces Instituto Federal Electoral el registro de Convergencia por la Democracia. Un año después, el partido obtuvo su registro definitivo. La organización, que más tarde se convertiría en Movimiento Ciudadano, se presentó como una vía para políticos provenientes de distintas corrientes y para grupos que habían quedado fuera de sus estructuras originales.
Convergencia también desarrolló una relación electoral con la izquierda. Ricardo Monreal pasó por ese espacio y llegó a coordinar la bancada de MC en la Cámara de Diputados, después de haber coordinado la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Marcelo Ebrard recibió el respaldo de MC en su candidatura a la Jefatura de Gobierno en 2006 y posteriormente como candidato a diputado federal; esa postulación fue revocada por el Tribunal Electoral.
2012: vínculos con el obradorismo
La relación de Delgado con López Obrador incluyó el respaldo a sus candidaturas a la Jefatura de Gobierno y a la Presidencia en 2006 y 2012. Ese mismo año, Alfonso Durazo coordinó la bancada de Movimiento Ciudadano en la Cámara de Diputados bajo el cobijo de Delgado. Cuando López Obrador construyó Morena, la relación política cambió, pero no desaparecieron todos los canales de comunicación.
Díaz sostiene que Delgado ha mantenido relaciones políticas y personales con Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, dos figuras que han tenido diferencias internas dentro del movimiento obradorista. Desde esa perspectiva, Movimiento Ciudadano puede captar a inconformes de Morena y de otros partidos, al tiempo que conserva margen para presentarse como una alternativa al oficialismo.
La conclusión del autor es que Delgado no desmontó las redes que formó en el PRI, sino que las trasladó a un partido propio. En esa interpretación, MC ha operado como salida electoral para grupos desplazados y como un actor capaz de negociar en los pasillos del poder.
