Miguel Díaz-Canel declaró a Sky News que Cuba no busca conflicto con Estados Unidos, pero se prepara para defender su soberanía ante cualquier amenaza. Las palabras del presidente cubano surgen tras las sanciones de mayo del Departamento del Tesoro y la retórica de Trump sobre una supuesta aproximación de La Habana a la órbita estadounidense.

Díaz-Canel calificó las declaraciones diarias de Washington como una estrategia de intoxicación mediática y guerra psicológica. Al mismo tiempo reiteró que Cuba es un país de paz que brinda solidaridad internacional y no renunciará a su independencia ni a su condición de Estado soberano. Esta postura combina rechazo a la confrontación con una advertencia clara: cualquier agresión encontrará resistencia.
Sanciones y crisis energética
Las nuevas sanciones contra entidades energéticas, financieras y mineras se suman al bloqueo vigente y han agravado la crisis energética que Cuba atraviesa desde 2024. El gobierno cubano respondió solicitando una sesión especial en la Asamblea General de la ONU el 7 de julio para exponer los efectos del embargo. La solicitud busca convertir la presión bilateral en un asunto multilateral y documentar el impacto humanitario de las medidas.
La respuesta de Díaz-Canel revela una estrategia de resistencia sostenida: rechazar la intimidación sin escalar el conflicto, mientras se preserva la narrativa de soberanía frente a la presión máxima. En un escenario de sanciones acumuladas y crisis interna, el mensaje cubano busca proyectar determinación sin ceder espacio a la negociación bajo amenaza.
