Un equipo de la Universidad Yonsei ha desarrollado un implante retiniano que restaura respuestas visuales en modelos de degeneración y, además, capta luz infrarroja cercana invisible para el ojo humano. La luz atraviesa el párpado, lo que abre la posibilidad de percibirla incluso con los ojos cerrados.
:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fa2f%2Faed%2F438%2Fa2faed4389842f86327e7fe273a07023.jpg)
El dispositivo elude los fotorreceptores dañados y estimula directamente las células ganglionares mediante tres capas: un filtro que bloquea la luz visible, una matriz de fototransistores y electrodos de metal líquido (aleación de galio e indio) de 20 micrómetros de ancho. Esta estructura flexible se adapta a la curvatura de la retina sin generar tensión mecánica ni inflamación, a diferencia de los electrodos rígidos usados hasta ahora.
Ventajas y límites actuales
Las pruebas en ratones sanos y con degeneración retiniana confirmaron respuestas cerebrales y conductuales ante estímulos infrarrojos. El sistema podría sumar información visual sin anular la visión residual, un avance relevante para pacientes con pérdida parcial. Sin embargo, persisten interrogantes sobre biocompatibilidad a largo plazo, durabilidad de los electrodos dentro del ojo y cómo procesaría el cerebro humano una señal visual completamente nueva. El implante sigue en fase preclínica.
