El derrumbe simultáneo de una ladera rocosa y un glaciar en Langtang Lirung, cerca de la frontera entre Nepal y China, sepultó pueblos, dejó cientos de familias sin hogar y provocó una de las inundaciones más devastadoras registradas en el Himalaya. Hay cientos de muertos y desaparecidos, entre ellos viajeros extranjeros.

Imágenes satelitales confirmaron que grandes bloques de hielo y roca descendieron al valle y formaron un flujo de barro y agua que arrasó comunidades. El río Trishuli y sus afluentes se ensancharon y se volvieron marrón oscuro por los sedimentos; en zonas como Betrawati, apenas quedan techos visibles entre el lodo.
Dan Shugar, de la Universidad de Calgary, señaló que no falló solo el glaciar: también se desplomó una parte mucho mayor de la ladera. La geomorfóloga Kristen Cook, de la Université Grenoble Alpes, explicó que la avalancha mantuvo su fuerza en el valle estrecho mientras el hielo derretido aumentaba el volumen del flujo, que alcanzó alturas de varios pisos.
Alton Byers, geógrafo de la Universidad de Colorado, calificó el episodio como el mayor desborde glaciar que ha visto y advirtió que la recuperación llevará años. Vinculó la creciente inestabilidad de las montañas al deshielo de glaciares y permafrost, aunque Cook y Shugar precisaron que todavía no puede establecerse una relación directa entre este colapso y el cambio climático.
Los equipos de rescate continúan buscando desaparecidos. Las rutas hacia Langtang, una zona frecuentada por peregrinos y turistas, quedaron gravemente afectadas por los escombros.
