Una víctima de violencia de género relató en el Juzgado de Violencia contra la Mujer de Vigo cómo su abogado del turno de oficio se masturbó durante una videollamada el 13 de enero de 2026. La mujer, que lo contactó por otro caso, percibió movimientos extraños, captó imágenes y escuchó sonidos de excitación. Se sintió bloqueada y humillada, lo que derivó en pesadillas y aumento de medicación para dormir.
Reacción judicial y antecedentes
El letrado no compareció al juicio pero admitió los hechos en un escrito. La Fiscalía solicita una multa de 720 euros por crear una situación humillante, conforme al artículo 173.4 del Código Penal. El Colegio de Abogados ya le impuso dos años de suspensión y el procesado ha cerrado su despacho tras 13 años de ejercicio, alegando no haber estado a la altura.

Impacto en la confianza institucional
El caso expone una falla grave en el sistema de asistencia letrada: una víctima que busca protección judicial sufre una agresión sexual simbólica por parte de quien debe representarla. La coherencia del testimonio y la admisión del abogado refuerzan la verosimilitud de los hechos, pero también revelan que el control previo de antecedentes por parte de los colegios profesionales resulta insuficiente para evitar reincidencias en delitos de exhibicionismo.
La petición de alejamiento de 500 metros solicitada por la acusación particular busca restablecer un mínimo de seguridad para la víctima, mientras el proceso deja en evidencia la necesidad de mecanismos más estrictos de supervisión sobre profesionales que atienden casos de especial vulnerabilidad.
