Ante miles de jóvenes del Partido Acción Nacional (PAN), el expresidente Vicente Fox defendió su reciente reunión con dirigentes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y llamó a construir un frente opositor para enfrentar a Morena en los comicios de 2027. Con un lenguaje abiertamente confrontativo, planteó la necesidad de “partirle la madre a Morena”, en una señal de que la disputa electoral comienza a organizarse alrededor de la unidad de los partidos opositores.
Una alianza con antecedentes y tensiones
Fox presentó su visita a la sede nacional del PRI como una “misión ciudadana” orientada a buscar “lo mejor” para México. La definición intenta colocar el encuentro por encima de las diferencias históricas entre ambos partidos, especialmente entre el panismo y el priismo, que durante décadas compitieron por el poder y que en 2000 protagonizaron la alternancia que llevó al PAN a la Presidencia tras 70 años de gobiernos del PRI.

El exmandatario evocó la estrategia territorial utilizada por el PAN en aquella elección, basada en recorridos “casa por casa” y en la movilización ciudadana, como una fórmula para recuperar presencia política. Su argumento parte de una premisa concreta: una oposición fragmentada tendría menos capacidad para competir con Morena, mientras que una coalición amplia podría sumar estructuras partidistas, redes locales y electores inconformes.
En el encuentro con el PRI participaron, entre otros, Juan Carlos Romero Hicks, José Luis Salas Cacho, Rodolfo Elizondo, José Espina, Víctor Guerrero Chávez, Juan Hernández, Manuel Añorve y Rubén Moreira. Fox describió esta convergencia como una “cruzada” en defensa del “Alma de México” e incluyó al PRI entre los partidos democráticos o “medio democráticos”. Sin embargo, su convocatoria también expone el principal desafío de la alianza: convertir una coincidencia electoral contra Morena en un proyecto común, pese a la desconfianza acumulada y a las diferencias ideológicas y de liderazgo entre sus integrantes.
