Las rachas de viento y la tormenta eléctrica del 29 de junio provocaron la caída de árboles en varias alcaldías de la Ciudad de México. Los incidentes afectaron vehículos, cableado y vialidades, aunque hasta el momento no se reportan personas lesionadas. Esta ausencia de daños humanos indica que los protocolos de alerta y respuesta operaron con eficacia frente a un fenómeno de intensidad moderada.

La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil detalló casos concretos: un árbol de 15 metros cayó sobre una camioneta y cableado en San Simón Ticumac, Benito Juárez; otro quedó recargado sobre un automóvil en Calzada de las Brujas, Tlalpan; y una rama dañó la red del Trolebús en Eje Central. Bomberos atendieron reportes en Iztapalapa, Coyoacán, Xochimilco y otras demarcaciones antes de las 20:00 horas.
Respuesta institucional y acumulados
La mayor precipitación se registró en San Mateo, Xochimilco, con 28.5 milímetros. Pese a no tratarse de una lluvia extrema, el viento actuó como factor determinante en la caída de árboles. La Secretaría del Agua movilizó 115 personas y 41 equipos de maquinaria, demostrando capacidad de despliegue inmediato. El Congreso local solicitó agilizar indemnizaciones, lo que subraya la necesidad de mejorar los mecanismos de compensación para reducir tiempos de respuesta a los afectados.
El episodio revela que la infraestructura urbana sigue vulnerable a eventos de viento moderado. Fortalecer la poda preventiva y el monitoreo de árboles de gran porte en zonas densamente pobladas reduciría riesgos futuros sin requerir inversiones extraordinarias.
