La presidenta Claudia Sheinbaum y el rey Felipe VI sostuvieron este jueves su primer encuentro bilateral en Palacio Nacional, poniendo fin a siete años de tensión diplomática originada por la solicitud mexicana de disculpas por la Conquista.
La reunión duró una hora y veinte minutos. Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de fortalecer los vínculos bilaterales y destacaron el papel de los pueblos originarios como eje de la relación. Sheinbaum subrayó que conversaron sobre el reconocimiento de estas comunidades y la cooperación en materia cultural y comercial.

La Secretaría de Relaciones Exteriores calificó el encuentro como el inicio de una “nueva etapa de diálogo y respeto”. España y México preparan un programa de exposiciones conjuntas para 2026, año en que se cumplen 50 años del restablecimiento de relaciones diplomáticas. El canciller José Manuel Albares resaltó los valores compartidos y el interés en proyectar una voz iberoamericana común.
Más allá del gesto protocolario
El encuentro marca un giro pragmático. México mantiene su postura histórica sobre los pueblos originarios, mientras España muestra apertura a través de gestos recientes, como la exposición sobre mujeres indígenas. Esta combinación permite avanzar en temas concretos sin resolver el fondo del reclamo original. El viaje del rey, motivado por el partido de España en Guadalajara, sirvió de pretexto para reactivar el canal político antes de la Cumbre Iberoamericana de noviembre en Madrid.
La visita evidencia que ambos gobiernos priorizan intereses económicos y culturales sobre diferencias ideológicas pasadas. La relación bilateral entra así en una fase de normalización controlada, donde el reconocimiento mutuo de las culturas originarias funciona como puente para evitar nuevos estancamientos.
