Madrid, 26 jun (EFE).- La Secretaría General de Protección Civil y Emergencias ha difundido una serie de recomendaciones precisas para la ciudadanía ante la posibilidad de un terremoto, motivadas por los sismos registrados recientemente en Venezuela. Aunque España no se encuentra entre las zonas de mayor riesgo sísmico mundial, el organismo considera necesario actualizar y recordar estas directrices para minimizar daños en caso de que se produzca un evento de esta naturaleza.
Contexto de los sismos venezolanos y su alcance
Los dos terremotos que sacudieron Venezuela alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter. Los epicentros afectaron principalmente a Caracas y al estado de La Guaira, dejando un saldo provisional de al menos 235 fallecidos y 4.300 heridos según las autoridades locales. Las labores de rescate continúan mientras se evalúan los daños estructurales en viviendas e infraestructuras. Estos datos ponen de relieve la capacidad destructiva de eventos de esta escala y justifican que organismos de otros países revisen sus protocolos de autoprotección.

En España, la actividad sísmica es moderada pero constante. Cada año se registran entre 1.200 y 1.400 temblores en la península ibérica, la mayoría de magnitud inferior a 7,0. Únicamente los seísmos asociados a la falla de Azores-Gibraltar, como los de 1755 y 1969, han alcanzado niveles capaces de generar daños muy graves. Esta realidad geológica explica por qué Protección Civil mantiene actualizadas sus recomendaciones a pesar de que los grandes terremotos sean poco frecuentes.
Medidas preventivas en el hogar y el entorno construido
El organismo subraya la importancia de revisar periódicamente la estructura de los edificios. Se recomienda identificar y reforzar aquellos elementos que puedan desprenderse, como cornisas, balcones o revestimientos. También es aconsejable notificar de inmediato cualquier daño estructural detectado en viviendas o locales. En el interior de las casas, se insiste en fijar correctamente los muebles a la pared y almacenar productos tóxicos o inflamables en lugares seguros y ventilados. Estas acciones, aunque sencillas, reducen significativamente el riesgo de lesiones cuando se produce un movimiento sísmico.
Actuación según el lugar donde sorprende el seísmo
Protección Civil distingue tres escenarios principales. En espacios abiertos, la prioridad es dirigirse hacia zonas despejadas y alejarse de edificios dañados, ya que las réplicas posteriores pueden provocar nuevos desprendimientos. Quienes se encuentren al volante deben permanecer dentro del vehículo y evitar puentes, postes eléctricos o zonas con riesgo de desprendimientos. En interiores, la recomendación clásica consiste en refugiarse bajo dinteles de puertas o muebles sólidos, proteger la cabeza con los brazos y mantenerse alejado de ventanas, cristales y objetos que puedan caer.
El uso de ascensores queda expresamente desaconsejado tanto durante el temblor como en las réplicas posteriores, debido al riesgo de quedar atrapado o de que el sistema falle. En su lugar, se sugiere emplear linternas o la luz del teléfono móvil y evitar velas o cerillas que podrían provocar incendios o explosiones.
Acciones tras el seísmo y gestión de la emergencia
Una vez finalizado el movimiento principal, Protección Civil recuerda que las réplicas pueden causar daños adicionales. No debe entrarse en edificios dañados ni remover escombros sin autorización, pues existe peligro de nuevos colapsos. En caso de encontrar heridos, se recomienda prestar ayuda sin moverlos salvo que sea imprescindible para evitarles mayor riesgo. El organismo insiste también en la necesidad de seguir las indicaciones de los servicios de emergencia y de no propagar rumores que puedan generar pánico o obstaculizar las labores de rescate.
La difusión de estas directrices responde a una estrategia de preparación más amplia. Aunque España no vive habitualmente situaciones de gran magnitud sísmica, la experiencia internacional demuestra que la información previa y las conductas entrenadas marcan la diferencia entre un incidente controlado y una tragedia de mayores dimensiones. La actualización periódica de protocolos, combinada con campañas de sensibilización, permite que la ciudadanía disponga de herramientas concretas para protegerse.
Las recomendaciones publicadas por Protección Civil se encuentran disponibles en su página web junto con material gráfico que facilita su comprensión. Su aplicación práctica depende tanto de la responsabilidad individual como de la coordinación entre administraciones y servicios de emergencia, elementos que juntos configuran el sistema de respuesta ante desastres naturales en el país.
