El recinto portuario de Progreso reforzó la supervisión sobre los buques petroleros que llegan a la costa de Yucatán. Durante este mes, personal de la Novena Zona Naval, la Unidad Naval de Protección Portuaria y la Aduana Marítima local inspeccionó de forma minuciosa 10 embarcaciones extranjeras con cargamentos de gasolina, diésel y turbosina.

La vigilancia comienza antes del atraque. Los buques son marcados y seguidos desde su aproximación a la costa, y el control se mantiene durante las maniobras de recepción, descarga y distribución posterior de los combustibles dentro de la terminal.
En las revisiones, las autoridades contrastan el volumen y el tipo de producto descargado con los documentos de importación. El objetivo es verificar que las cantidades reportadas coincidan con la carga que arriba por vía marítima, ante la amenaza del tráfico ilegal de combustible y la evasión fiscal en la región.
Las autoridades marítimas confirmaron que continuarán las inspecciones sorpresa y la vigilancia estrecha en el puerto de Progreso para detectar irregularidades en el comercio de petrolíferos y asegurar el cobro de los impuestos correspondientes.
