A más de siete meses del atentado ocurrido el 28 de enero en Culiacán, el diputado local Sergio Torres Félix presenta avances pequeños pero relevantes en su rehabilitación, informó la legisladora de Movimiento Ciudadano, Elizabeth Montoya Ojeda. Su evolución, sin embargo, demandará tiempo, disciplina y sesiones intensas de recuperación, sin una fecha definida para su eventual regreso a la vida pública.

Montoya señaló que, desde la salida de Torres del hospital, la familia fue advertida de que el proceso sería prolongado. La prioridad, afirmó, es que pueda reintegrarse plenamente a su entorno familiar y, sólo si su condición y decisión lo permiten, a sus actividades laborales. El mensaje revela que la recuperación no debe medirse por expectativas políticas inmediatas, sino por resultados médicos sostenidos.
Investigación sin responsables intelectuales identificados
La diputada indicó que las autoridades no han informado sobre la identificación de un posible autor intelectual del ataque. Existen carpetas de investigación abiertas y dos personas detenidas, aunque su responsabilidad no ha sido acreditada públicamente. Para Movimiento Ciudadano, el caso sigue siendo una prueba de la capacidad institucional para esclarecer agresiones de alto impacto y llevar a los responsables ante la justicia.
Montoya también pidió ampliar la difusión de los protocolos de seguridad que ya posee el Gobierno de Sinaloa. Su planteamiento abarca desde preescolar hasta universidades, además de empresas y centros de trabajo, con capacitación para estudiantes, docentes, personal administrativo y trabajadores. La propuesta parte de una realidad preocupante: ante enfrentamientos armados, la falta de información puede convertir la reacción inicial de las personas en un factor adicional de riesgo.
La legisladora, sobreviviente del mismo episodio de violencia, sostuvo que nadie está preparado para identificar y responder de inmediato a una balacera. Por ello, la capacitación no sustituye la obligación del Estado de reducir la violencia, pero sí puede disminuir víctimas colaterales mientras persista un entorno de inseguridad que ha obligado a la población a aprender medidas básicas de autoprotección.
