Durante la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Mercosur, celebrada en Paraguay, el presidente de Chile, José Antonio Kast, colocó la seguridad regional en el centro del debate sobre el Corredor Bioceánico. El mandatario sostuvo que el éxito de esta red de infraestructura dependerá de que opere con garantías frente al crimen organizado y propuso avanzar en una arquitectura de seguridad común entre los países involucrados.
Kast advirtió que “no hay integración posible cuando las rutas que queremos abrir al comercio ya están abiertas por el crimen organizado”. Sus declaraciones reflejan una preocupación compartida por varios gobiernos sudamericanos ante el avance de redes delictivas que aprovechan corredores logísticos para el tráfico de drogas, personas y mercancías ilícitas.

El proyecto y su alcance geográfico
El Corredor Bioceánico contempla una red de aproximadamente 2.400 kilómetros que conectará el Atlántico con el Pacífico. Las rutas atravesarán Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, permitiendo que productos del sur brasileño lleguen a puertos del norte chileno para su exportación hacia Asia. Al mismo tiempo, el corredor busca ampliar las opciones logísticas hacia Europa, reduciendo tiempos y costos de transporte.
La iniciativa forma parte de los esfuerzos de integración física sudamericana impulsados desde hace más de una década. Sin embargo, su materialización enfrenta obstáculos que van más allá de la construcción de carreteras: la coordinación entre sistemas aduaneros, normativas ambientales y, ahora, protocolos de seguridad compartidos.
Seguridad como condición para el comercio
Kast insistió en que la seguridad no es un tema secundario, sino un requisito previo para que el comercio fluya sin ser capturado por organizaciones criminales. Durante su reunión con el canciller alemán Johann Wadephul, el presidente chileno reiteró que el corredor solo alcanzará su potencial si los países garantizan la protección de mercancías e infraestructura.
Esta postura coincide con observaciones de organismos internacionales que han documentado cómo redes de crimen organizado aprovechan vacíos de control en fronteras porosas. En la región, el aumento del tráfico de precursores químicos y la expansión de grupos vinculados al narcotráfico han llevado a varios gobiernos a priorizar la cooperación policial y judicial transfronteriza.
Respaldo a iniciativas regionales
El mandatario chileno respaldó la propuesta del presidente uruguayo Yamandú Orsi de convocar una cumbre regional sobre delincuencia organizada. Asimismo, recordó el Compromiso de Santiago, acuerdo impulsado por Chile y suscrito por Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú para fortalecer la cooperación contra el crimen transnacional.
Kast aclaró que la arquitectura de seguridad propuesta no implica renuncia a la soberanía nacional, sino coordinación de acciones frente a amenazas comunes. Esta distinción busca disipar recelos de países que históricamente han sido cautelosos ante esquemas de integración que podrían limitar su autonomía en materia de seguridad interior.
Desafíos y perspectivas futuras
La inclusión de la seguridad como eje central del Corredor Bioceánico plantea interrogantes sobre los mecanismos concretos de implementación. Definir metas y plazos claros, como sugirió Kast, requerirá acuerdos operativos entre fuerzas policiales, aduanas y ministerios de defensa de cuatro países con marcos legales y capacidades institucionales distintos.
Al mismo tiempo, el proyecto sigue dependiendo de inversiones en infraestructura física y de la armonización de regulaciones comerciales. La experiencia de otros corredores regionales muestra que, sin un acompañamiento efectivo en seguridad, los beneficios económicos pueden verse erosionados por pérdidas derivadas del contrabando y la extorsión.
La agenda de Kast en Paraguay incluyó además reuniones bilaterales con otros jefes de Estado. Su gira continuará en Uruguay, donde participará en un seminario de inversiones junto a una delegación empresarial. Estas actividades complementan el mensaje central de que la integración regional exige simultáneamente apertura comercial y control efectivo del territorio.
