El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha presentado una nueva edición de su campaña divulgativa ¿Es verdad que…?, que cumple cuatro años y centra ahora su atención en la desinformación sobre medicamentos. Bajo el lema No todo cura, la iniciativa busca desmontar creencias erróneas que pueden derivar en automedicación, abandono prematuro de tratamientos o combinaciones peligrosas. La presentación tuvo lugar el pasado viernes y contó con la participación de responsables del centro, la Escuela Andaluza de Salud Pública, el Distrito Sanitario Córdoba y Guadalquivir, y los colegios oficiales de Médicos y Farmacéuticos de Córdoba.
El director gerente del hospital, Francisco Triviño, subrayó que el acceso a información sanitaria nunca había sido tan sencillo ni tan propenso a contener datos inexactos o recomendaciones sin respaldo científico. Recordó que la Organización Mundial de la Salud ya ha alertado sobre los efectos de la infodemia y defendió la necesidad de ofrecer contenidos claros y verificados para que la ciudadanía pueda decidir con conocimiento.
El alcance de la infodemia en la práctica clínica
Los profesionales sanitarios constatan diariamente cómo ciertas tendencias difundidas en redes sociales llegan a las consultas. El representante del Colegio Oficial de Médicos de Córdoba, Manuel Galán, mencionó el uso de aerosoles nasales promocionados para bronceado, cuya aplicación puede alterar el aspecto de lunares y obligar a realizar estudios para descartar melanomas. Esta situación ilustra cómo la búsqueda de soluciones rápidas, impulsada por influencers, genera riesgos adicionales que los médicos deben gestionar posteriormente.
El vocal de oficinas de farmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos, Ignacio Fernández, señaló que muchos pacientes llegan con tratamientos modificados por iniciativa propia o con pautas recomendadas por familiares. El omeprazol utilizado como protector gástrico sin indicación médica es uno de los ejemplos más frecuentes. Según Fernández, el nivel de desinformación es muy alto y las personas suelen ser inconscientes de las consecuencias de estas prácticas.

Estructura y alcance de la campaña
La campaña se articula en torno a ocho episodios de podcast en los que especialistas responden con evidencia científica a dudas habituales. Su objetivo es reforzar la educación sanitaria más allá del diagnóstico y el tratamiento. Beatriz Isla, jefa del Servicio de Farmacia Hospitalaria del Reina Sofía, recordó que un medicamento solo resulta eficaz cuando se utiliza en la dosis correcta, durante el tiempo indicado y bajo supervisión profesional. El servicio atiende anualmente a más de 15.000 pacientes externos y realiza unas 150.000 dispensaciones, actividades que incluyen revisión de interacciones y seguimiento de adherencia.
Para facilitar este acompañamiento, el hospital ha habilitado un teléfono de consulta para pacientes con medicación hospitalaria y está implantando un sistema de chat dentro del proyecto HemerSalud. Estos canales buscan resolver dudas antes de que se conviertan en errores de uso.
Mensajes clave y responsabilidad compartida
Entre los mensajes principales destacan la prohibición de automedicarse, compartir tratamientos o suspender medicaciones sin consultar. También se insiste en verificar cualquier combinación con suplementos o productos naturales. Estas recomendaciones responden a conductas observadas en la práctica diaria, donde la información no contrastada influye directamente en la adherencia y en los resultados clínicos.
La estrategia del Reina Sofía reconoce que la educación sanitaria forma parte de las obligaciones asistenciales contemporáneas. Al proporcionar herramientas accesibles y basadas en evidencia, el centro busca reducir el margen de error que genera la exposición constante a contenidos sin respaldo. La colaboración con instituciones académicas y colegios profesionales refuerza la credibilidad de los mensajes y amplía su alcance entre la población andaluza.
