Fujimori y EE.UU.: trasfondo y consecuencias regionales

Fecha:

Compartir publicación:

La victoria ajustada de Keiko Fujimori en la segunda vuelta de junio de 2026 marca un punto de inflexión en la política peruana y en las relaciones con Washington. Con apenas 49.641 votos de diferencia sobre Roberto Sánchez, el resultado refleja una sociedad profundamente dividida entre quienes priorizan la estabilidad económica y la cooperación con potencias extrarregionales y quienes cuestionan el legado autoritario de la familia Fujimori. El rápido saludo del secretario de Estado Marco Rubio, en nombre de la Administración Trump, no constituye un gesto protocolario aislado, sino la señal de una estrategia más amplia orientada a recuperar influencia en Sudamérica ante el avance chino.

El contexto histórico de las relaciones bilaterales

Desde la década de 1990, cuando Alberto Fujimori gobernó Perú, las relaciones con Estados Unidos oscilaron entre la cooperación en seguridad y las tensiones por temas de derechos humanos. La captura de Abimael Guzmán y la desarticulación de Sendero Luminoso contaron con apoyo logístico y de inteligencia estadounidense; sin embargo, la posterior condena de Alberto Fujimori por corrupción y violaciones a los derechos humanos enfrió los lazos durante los gobiernos de Alejandro Toledo y Ollanta Humala. Con la llegada de Pedro Pablo Kuczynski y luego Martín Vizcarra, Washington recuperó terreno mediante acuerdos comerciales y programas de asistencia contra el narcotráfico en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). La victoria de Keiko Fujimori revive esa vieja alianza, pero ahora bajo un escenario geopolítico distinto: China es el principal socio comercial de Perú gracias a los proyectos mineros de Las Bambas y el puerto de Chancay.

Seguridad y lucha contra el narcotráfico

El comunicado de Rubio enfatiza la “cooperación en materia de seguridad”. Esta prioridad responde a datos concretos: en 2025, el 68 % de la cocaína que ingresó a Estados Unidos por vía marítima procedía de puertos peruanos, según el informe anual de la DEA. Fujimori ha prometido reforzar la presencia militar en el VRAEM y modernizar la flota de intercepción con tecnología estadounidense. Un precedente útil es el Plan Colombia, que entre 2000 y 2010 redujo los cultivos ilícitos en un 72 % mediante fumigaciones y asistencia militar. Aplicar un esquema similar en Perú requeriría superar resistencias locales derivadas de la memoria de las esterilizaciones forzadas durante el gobierno de Alberto Fujimori, que aún generan desconfianza en comunidades andinas. Si la nueva administración logra equilibrar resultados operativos con respeto a los derechos humanos, podría convertirse en un modelo regional; de lo contrario, el riesgo de repetición de errores del pasado es alto.

Comercio, inversión y competencia con China

El plan de gobierno de Fujimori menciona una “relación estratégica equilibrada” con Washington y Pekín. Sin embargo, la realidad comercial muestra una brecha considerable. En 2025, las exportaciones peruanas a China alcanzaron 23.400 millones de dólares, mientras que las destinadas a Estados Unidos sumaron 9.800 millones. La construcción del megapuerto de Chancay, financiado mayoritariamente por Cosco Shipping, amenaza con desplazar carga que antes transitaba por puertos estadounidenses en la costa del Pacífico. Rubio ha dejado claro que la Administración Trump busca “fortalecer la cooperación bilateral en inversión y comercio”. Esto podría traducirse en incentivos para que empresas estadounidenses participen en proyectos de litio y cobre en el sur del país, áreas donde China ya tiene ventaja. Un caso comparable es el de Chile, donde la entrada de capitales estadounidenses en la minería del litio tras el gobierno de Boric ha servido para diversificar proveedores y reducir la dependencia de Pekín.

Impacto en la estabilidad política interna

La victoria por menos de medio punto porcentual deja a Fujimori con un margen estrecho para gobernar. El Congreso peruano sigue fragmentado y la oposición de izquierda ha anunciado movilizaciones contra cualquier intento de reforma constitucional que beneficie a empresas extranjeras. Históricamente, los gobiernos peruanos que intentaron profundizar la apertura comercial sin compensar demandas sociales enfrentaron protestas que derivaron en inestabilidad: basta recordar las marchas contra el proyecto minero Conga en 2011-2012. Si Fujimori prioriza los acuerdos con Estados Unidos sin atender las expectativas de empleo y redistribución en regiones mineras, el riesgo de conflictividad social aumentará. Por otro lado, una gestión exitosa de la cooperación en seguridad podría mejorar su imagen entre sectores conservadores y moderados que valoran el orden.

Repercusiones regionales y el tablero latinoamericano

La reacción de Rubio también envía un mensaje a otros países de la región. En un contexto donde varios gobiernos latinoamericanos mantienen estrechos lazos con China, el respaldo explícito a Fujimori podría alentar a fuerzas de centroderecha en Ecuador, Argentina y Paraguay a buscar alianzas similares con Washington. Al mismo tiempo, gobiernos progresistas como el de Colombia o Brasil observarán con atención si el nuevo Ejecutivo peruano logra equilibrar las dos potencias sin sacrificar soberanía. El puerto de Chancay, por ejemplo, no solo beneficia al comercio chino; también podría servir como punto de entrada de productos estadounidenses hacia el interior sudamericano si se negocian protocolos logísticos adecuados. La capacidad de Fujimori para articular ambos flujos determinará si Perú se convierte en un puente o en un campo de disputa.

Perspectivas de largo plazo

A diez años vista, el éxito de esta relación dependerá de tres factores: la evolución del precio de los minerales, la efectividad de los programas de erradicación de cultivos ilícitos y la capacidad del gobierno peruano para mantener un Congreso funcional. Si los precios del cobre y el litio permanecen altos, la presión china por controlar la cadena de suministro será intensa. Estados Unidos, por su parte, tiene interés en asegurar fuentes confiables de minerales críticos para su industria de vehículos eléctricos. Una cooperación bien diseñada podría generar transferencias tecnológicas y empleos calificados en Perú; una mala ejecución podría reproducir el patrón de enclaves extractivos con escaso valor agregado local. La historia de las relaciones entre ambos países muestra que los periodos de mayor estabilidad coincidieron con políticas que combinaron apertura comercial y atención a la cohesión social interna. Fujimori tiene ante sí la oportunidad de repetir ese equilibrio o de repetir los errores que marcaron el final del gobierno de su padre.

Artículos relacionados

Capturan en Comayagua a “El Chele”, prófugo por la muerte de un agente policial

Ángel Noé Acosta Andara, alias “El Chele”, fue capturado la noche del viernes 4 de septiembre en la colonia Independencia, en

La Granja VIP 2026 vuelve este domingo: dónde verla y qué opciones habrá para seguir la convivencia

La segunda temporada de La Granja VIP comenzará este domingo 6 de septiembre a las 20:00 horas, con una propuesta pensada

Zaragoza afrontará el 6 de septiembre con 37,8 grados y sin lluvias previstas

Zaragoza tendrá este 6 de septiembre una jornada marcada por el calor y la ausencia de precipitaciones. La previsión

Oregon resiste ante Boise State y abre la temporada con una victoria de 34-27

Oregon, segundo clasificado de la nación, comenzó la temporada de futbol americano universitario con una victoria exigente por 34-27 sobre Boise State