Francia e Italia anunciaron su apoyo conjunto al despliegue de una misión de la Política Común de Seguridad y Defensa de la Unión Europea en Líbano a partir del otoño de 2026. El objetivo principal es asistir al gobierno libanés en la recuperación del control efectivo sobre todo su territorio y en el restablecimiento del monopolio estatal sobre el uso de la fuerza, una referencia implícita al papel de Hezbolá como actor armado paralelo.
El comunicado conjunto, emitido tras la cumbre bilateral número 36 celebrada en Antibes, subraya que la nueva misión trabajará en coordinación con el Comité Técnico Militar para Líbano y se alineará con las iniciativas bilaterales ya existentes. Ambos países destacan que la operación busca consolidar la soberanía libanesa tras el alto el fuego entre Hezbolá e Israel.
El marco de la misión europea
La iniciativa se enmarca dentro de los esfuerzos europeos por estabilizar Líbano sin recurrir a grandes despliegues militares propios. La misión se limitará inicialmente a funciones de asesoramiento, formación y coordinación con las fuerzas armadas libanesas, evitando cualquier confrontación directa con grupos armados. Esta aproximación refleja la experiencia acumulada por Francia e Italia en misiones anteriores en el Mediterráneo oriental, donde prefieren actuar mediante capacidades técnicas antes que mediante presencia masiva de tropas.

París y Roma también reiteraron su respaldo pleno a la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL). Consideran que esta fuerza ha sido clave para mantener la zona de seguridad en el sur del país tras el cese de hostilidades. Al mismo tiempo, anunciaron que liderarán una coalición internacional destinada a planificar el período posterior a la eventual retirada o reconfiguración de la FINUL.
La solución de dos Estados y el contexto regional
En el mismo comunicado, ambos gobiernos reafirmaron su compromiso con la solución de dos Estados como única vía viable para resolver el conflicto entre israelíes y palestinos. Esta postura coincide con la línea tradicional de la diplomacia europea, que considera que solo el reconocimiento mutuo de fronteras seguras puede garantizar estabilidad duradera en la región.
Respecto a la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán, Francia e Italia insistieron en que la diplomacia sigue siendo el único instrumento capaz de reducir riesgos y alcanzar acuerdos sostenibles. Celebraron la firma del Memorando de Entendimiento entre Washington y Teherán, aunque advirtieron que cualquier acuerdo nuclear futuro deberá incluir mecanismos de verificación robustos para impedir que Irán desarrolle armas atómicas.
La navegación en el estrecho de Ormuz
El comunicado dedica un apartado específico al estrecho de Ormuz. Francia e Italia se comprometieron a contribuir al restablecimiento permanente de la navegación libre y segura en esta vía marítima estratégica. Subrayaron que cualquier norma que regule el tránsito deberá ajustarse al derecho internacional del mar y ser adoptada a través de los procedimientos de la Organización Marítima Internacional.
Esta referencia adquiere relevancia porque el estrecho representa una ruta crítica para el suministro energético mundial. La posición conjunta de París y Roma busca evitar que tensiones regionales derivadas del conflicto entre Irán e Israel afecten de forma prolongada el comercio marítimo.
Implicaciones para la estabilidad libanesa
El anuncio llega en un momento en que Líbano enfrenta desafíos estructurales acumulados: una crisis económica prolongada, debilidad institucional y la presencia de actores armados no estatales. La misión europea no resolverá por sí sola estos problemas, pero puede contribuir a reforzar las capacidades del ejército libanés y a crear condiciones para que el Estado recupere gradualmente el control sobre las zonas actualmente influidas por Hezbolá.
El éxito de la iniciativa dependerá en gran medida de la voluntad política interna libanesa y de la coordinación efectiva con otros actores internacionales presentes en el terreno. Francia e Italia han optado por un enfoque gradual que prioriza el asesoramiento técnico sobre intervenciones más intrusivas, una estrategia que ya han aplicado con resultados mixtos en otras crisis mediterráneas.
