El volcán Etna, el más alto de la placa europea, sigue bajo vigilancia estricta en Sicilia. El Observatorio del INGV confirmó el nivel naranja para aviación, el segundo más alto, por el flujo de lava activo a 3.030 metros que avanza entre 2.700 y 2.750 metros. La alerta amarilla en tierra, elevada el viernes por Protección Civil, restringe accesos de excursionistas sin afectar zonas habitadas ni el aeropuerto de Catania.

Estabilidad sísmica y límites de la erupción
En las últimas 48 horas la amplitud del temblor volcánico se mantiene en rangos moderados, sin formación de nubes de ceniza de gran dispersión. Las explosiones del cráter Vorágine quedan confinadas a la cumbre de 3.300 metros. Esta contención reduce riesgos operativos para rutas aéreas cercanas y permite que la coordinación entre INGV y autoridades locales se centre en prevención localizada.
Gestión preventiva sin impacto poblacional
La ausencia de amenaza a áreas habitadas refleja una monitorización efectiva que combina datos científicos con medidas civiles oportunas. El protocolo actual demuestra que la actividad permanece controlada en cotas altas, evitando interrupciones mayores mientras se preserva la seguridad aérea y terrestre.
