Los adultos que pasan al menos 150 minutos al día en redes sociales presentan una mayor probabilidad de reportar síntomas de depresión, según un estudio publicado en NPJ Mental Health Research. El análisis revisó más de 183.000 encuestas de personas de entre 18 y 70 años, recopiladas durante 11 años desde 2014.
Una asociación persistente
La relación apareció en cada uno de los años examinados y se volvió más intensa con el tiempo. Además, el uso de redes sociales mostró una asociación más estrecha con la depresión que otras actividades analizadas, como el trabajo, la formación académica, los videojuegos, la navegación general por internet o la televisión.

Los investigadores atribuyen parte de esta evolución al cambio en la propia plataforma digital. Las primeras redes estaban centradas principalmente en personas conocidas; hoy, gran parte del consumo proviene de desconocidos, influencers y contenidos diseñados para prolongar la atención. Esa transformación podría explicar por qué el vínculo con el malestar psicológico se ha fortalecido.
El estudio no demuestra que las redes sociales causen depresión de forma directa: identifica una asociación sostenida. La depresión también puede favorecer un mayor aislamiento y, con ello, más tiempo de consumo digital. Aun así, la persistencia del patrón durante más de una década refuerza la necesidad de observar el tiempo de uso, el tipo de contenido y los hábitos de interacción, no solo la frecuencia con que se accede a estas plataformas.
Los especialistas consideran poco realista exigir un abandono repentino de las redes, ya integradas en la vida cotidiana. La respuesta, plantean, pasa por reconocer sus posibles efectos adversos y promover un uso más consciente, especialmente cuando el desplazamiento diario supera las dos horas y media o sustituye el contacto social, el descanso y otras actividades protectoras de la salud mental.
