La administración de Donald Trump habilitó un cupo temporal de 300.000 toneladas de carne vacuna magra sin aranceles, pero Argentina quedó excluida. La medida, que regirá desde el 1 de septiembre de 2026 durante 90 días, busca ampliar la oferta para carne molida y contener los precios al consumidor estadounidense. Brasil será uno de los principales beneficiados.

El volumen se distribuirá en tres tramos mensuales de hasta 100.000 toneladas bajo el criterio de “primero llegado, primero servido”. Solo podrán ingresar recortes magros destinados exclusivamente a la elaboración de carne molida, que luego será mezclada con producto estadounidense. La Casa Blanca prevé que esos cortes se comercialicen con un descuento cercano al 25% frente a los valores habituales de importación.
Argentina no podrá usar la ampliación porque cuenta con una cuota propia dentro del sistema estadounidense. Para 2026 dispone de 100.000 toneladas con arancel preferencial: 20.000 por su contingente regular y 80.000 adicionales autorizadas por Trump. Al 31 de julio había certificado 61.050 toneladas, según datos de la Ventanilla Única de Comercio Exterior.
Brasil, Paraguay, Irlanda, Japón y los Países Bajos sí pueden acceder al contingente de “otros países o áreas”, que concentra el nuevo cupo. Para Brasil, la apertura llega mientras enfrenta mayores dificultades comerciales: agotó su cupo anual para China y podría afrontar un arancel cercano al 76,5%, además de posibles restricciones de acceso a la Unión Europea por observaciones sobre controles antimicrobianos.
La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que una mayor disponibilidad de carne importada en Estados Unidos puede favorecer a competidores con más capacidad exportadora mientras Argentina busca consolidar ese mercado. Entre enero y julio, las exportaciones argentinas de carne vacuna a Estados Unidos alcanzaron 67.118 toneladas, un aumento interanual de 202,6%, y el país pasó de representar el 6% al 17% de los envíos totales.
La iniciativa también recibió cuestionamientos dentro de Estados Unidos. Productores y legisladores republicanos sostienen que importar más carne puede desalentar la recomposición del rodeo bovino, ubicado en su menor nivel en 75 años. El USDA proyecta que la producción estadounidense de carne vacuna caerá alrededor de 4% en 2026 frente a 2025.
