La Comisión Permanente del Congreso aprobó la donación voluntaria de un día de dieta de los legisladores para asistir a Venezuela tras los sismos del 24 de junio que dejaron más de dos mil muertos y miles de heridos. El acuerdo incluye la instalación de centros de acopio en el Senado y San Lázaro, además de un minuto de silencio y el reconocimiento a la ayuda humanitaria enviada por México.

El acto de solidaridad se transformó rápidamente en confrontación partidista. La diputada panista Lorena García Jimeno exigió investigación penal contra el exdirector de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, por presunta violencia familiar, y cuestionó la vacancia de tres meses en la Secretaría de la Mujer. La intervención desvió el debate hacia acusaciones cruzadas sobre el uso político de la tragedia.
Polarización en el pleno
Gerardo Fernández Noroña, de Morena, calificó la maniobra de “ruin” y acusó a la oposición de introducir agenda política por la puerta trasera. La priista Carolina Viggiano defendió la firma de su bancada al acuerdo, mientras la morenista Andrea Navarro respondió que la oposición actuaba con hipocresía. El intercambio derivó en mutuas acusaciones de misoginia y gritos, evidenciando la dificultad de mantener el foco humanitario en un contexto de alta polarización.
El incidente revela cómo iniciativas de apoyo internacional pueden convertirse en escenarios de disputa interna cuando se entrecruzan con temas de género y corrupción pendientes. Aunque el donativo fue aprobado por unanimidad, la sesión mostró que el Congreso sigue priorizando confrontaciones partidistas sobre la coordinación efectiva ante desastres, tanto propios como ajenos.
