El Ayuntamiento de Atoyac puso en marcha la primera oficina municipal de atención a víctimas de desaparición en Guerrero, dentro del antiguo cuartel del 27 Batallón de Infantería. Las autoridades prometieron apoyo psicológico, acompañamiento a las familias y organización de búsquedas.

El sitio fue una sede militar señalada como principal centro de tortura y desaparición durante la guerra sucia. Según la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México, el Ejército desapareció a más de 600 personas en Atoyac entre las décadas de 1960 y 1980; muchas fueron vistas por última vez en ese cuartel.
Familiares asistieron a la apertura, entre ellos Tita Radilla Martínez, hija de Rosendo Radilla Pacheco, detenido por militares en 1974 y trasladado presuntamente al 27 Batallón, sin que desde entonces se conozca su paradero.
También acudió Hilario Mesino Acosta, de 87 años, quien busca a su hermano Alberto, detenido en 1974 a los 19 años. Durante el acto se presentó el libro Moviendo Montañas, escrito por hijas de personas desaparecidas.
