La Casa Salesiana de Córdoba reunió el miércoles 25 de junio a centenares de antiguos alumnos de distintas promociones en el primero de los encuentros festivos programados dentro de los actos conmemorativos por los 125 años de presencia salesiana en la ciudad. El acto, que se desarrolló entre las 20:30 y la medianoche, combinó momentos de recogimiento religioso, homenajes institucionales y un ambiente festivo que incluyó cena y música en directo.
La jornada comenzó en el Santuario con el tradicional saludo a la Virgen, un gesto que muchos exalumnos asociaron con rituales de su etapa escolar. Desde allí el grupo se trasladó al patio verde, espacio emblemático que ha servido durante décadas como escenario de recreo, encuentros y actividades educativas. La elección del patio como escenario principal no fue casual: para varias generaciones representa el núcleo físico y simbólico de la experiencia salesiana en Córdoba.

Un legado educativo de más de un siglo
La presencia salesiana en Córdoba se remonta a 1901, cuando la congregación fundada por Juan Bosco abrió su primer centro en la ciudad. Desde entonces, miles de cordobeses han pasado por sus aulas, patios y talleres. El aniversario de 125 años coincide con un momento en que muchas instituciones educativas religiosas revisan su papel en la sociedad contemporánea, y el encuentro de antiguos alumnos ofrece una oportunidad para medir el alcance real de esa trayectoria más allá de los datos estadísticos.
Los asistentes procedían de promociones que abarcan más de seis décadas. Esta diversidad generacional permitió contrastar experiencias: quienes estudiaron en los años sesenta recordaron la disciplina y el trabajo manual característicos de la época, mientras que los egresados de las últimas dos décadas destacaron la adaptación a nuevas tecnologías y metodologías inclusivas. La coincidencia de relatos distintos en un mismo espacio evidenció cómo una misma institución puede evolucionar sin perder del todo su identidad fundacional.
Homenaje a los salesianos cordobeses
Uno de los momentos más significativos fue el reconocimiento a los salesianos nacidos en Córdoba que han ejercido su ministerio dentro de la congregación. La organización optó por un formato sobrio, sin discursos extensos, centrado en la lectura de nombres y trayectorias breves. Esta decisión evitó convertir el acto en una celebración interna y lo mantuvo abierto a todos los asistentes, incluidos quienes ya no mantienen vínculos activos con la institución.
El homenaje también sirvió para recordar que la labor salesiana en Córdoba no se limitó a la enseñanza reglada. Durante décadas, la Casa ha mantenido programas de formación profesional, apoyo a familias en situación de vulnerabilidad y actividades deportivas y culturales abiertas al barrio. Varios exalumnos mencionaron durante la velada cómo esos programas complementarios influyeron en sus trayectorias laborales y personales.
Convivencia entre generaciones
La cena tipo cóctel, servida por el Bar Recreo, y las actuaciones del grupo Los Tabernícolas y del DJ Golden proporcionaron el marco informal necesario para que los asistentes circularan y establecieran contacto. La organización evitó programar actividades excesivamente estructuradas, permitiendo que el reencuentro se desarrollara de forma orgánica. Esta aproximación resultó especialmente útil para quienes asistían por primera vez y buscaban reconectar con compañeros de promoción sin la presión de actos protocolarios.
El lema elegido para la jornada, “¿Hace cuánto no caminas por los patios que te vieron crecer?”, funcionó como recordatorio de que los espacios físicos conservan memoria. Varios participantes señalaron que el simple hecho de recorrer de nuevo los pasillos y patios activó recuerdos que las fotografías o los relatos familiares no lograban evocar con la misma intensidad. Este fenómeno, común en reencuentros escolares, adquiere mayor peso cuando la institución cumple 125 años y muchas de las personas presentes son ya abuelos de posibles futuros alumnos.
El evento no incluyó anuncios sobre futuros proyectos ni recogida de fondos. Su objetivo declarado se limitó a la recuperación de vínculos y al reconocimiento de trayectorias. En un contexto donde las relaciones entre antiguos alumnos y centros educativos suelen orientarse hacia la captación de recursos, la decisión de mantener el acto al margen de cualquier finalidad instrumental resultó coherente con el tono nostálgico y comunitario que predominó durante toda la noche.
