Tres días después de las intensas lluvias que inundaron el estacionamiento Paseo de San Francisco, las labores de extracción continúan. Hasta el momento se registran 20 vehículos con daños irreparables, todos declarados como pérdida total. Las grúas siguen retirando unidades de los niveles inferiores donde el agua alcanzó varios metros de altura.
La administración del inmueble ha comunicado a los propietarios que el seguro del estacionamiento no cubre daños por fenómenos naturales. Esta postura ha generado inconformidad entre los afectados, quienes cuestionan la ausencia de protocolos preventivos adecuados ante eventos climáticos previsibles.

Responsabilidad y vacío de cobertura
El caso expone una brecha estructural en la gestión de riesgos de estacionamientos subterráneos. Cuando el seguro excluye explícitamente inundaciones, la carga de la prueba recae sobre los usuarios, quienes deben demostrar negligencia en el diseño o mantenimiento del sistema de drenaje. Esta dinámica suele prolongar los conflictos y elevar los costos legales para ambas partes.
Acciones legales en marcha
Varios propietarios ya buscan asesoría jurídica para demandar indemnización. Los daños en motores, sistemas eléctricos e interiores resultan en la mayoría de los casos irreversibles, lo que anticipa que las aseguradoras de los vehículos también declararán pérdida total. La falta de un posicionamiento oficial del estacionamiento alimenta la incertidumbre y erosiona la confianza de los usuarios en este tipo de instalaciones.
La situación revela la necesidad de revisar contratos de estacionamiento en zonas propensas a lluvias extremas. Exigir cláusulas claras sobre responsabilidad por eventos climáticos y protocolos de evacuación verificables se vuelve indispensable para evitar que el costo de la imprevisión recaiga exclusivamente sobre los propietarios de los vehículos.
